Izena duena da – lo que tiene nombre existe

La Selva de Irati son árboles, son animales… es un conjunto natural bello, espléndido, pero también es el reflejo de la historia humana. Es la lucha por la supervivencia, de tú a tú, la persona con y contra la naturaleza, es la historia del pastoreo y la explotación forestal. Pero una nebulosa encierra historias, que unos llaman leyendas y otros aseguran que han sucedido y suceden. Cuenta la tradición vasca que lo que tiene nombre existe, izena duena da, y no soy yo el que ponga en duda lo que a continuación saco a la luz.

  • Lamiak

Las lamiak, llamadas eilalamiak en Aezkoa, son sirenas traviesas. Los que las han visto las describen con largos cabellos y un pie de pato. Viven en cuevas y, además de un peine de oro, poseen tesoros que ofrecen como reclamo a los pastores para atraerlos. Asustan a la gente, entran de noche por las chimeneas… y por ello algunas han sido castigadas, como en Luzaide-Valcarlos, donde fueron conjuradas a vivir 200 años en la cueva Laminen Xamindeia.

Una vive encerrada en el monte Orhi Ttipia, cerca de la casa de Basajaun. Allí la encerró Herensuge, un dragón carcelero. Un pastor, ante la promesa de riquezas y tesoros, intentó salvarla, pero ante la presencia del dragón salió corriendo para nunca más volver.

En Aezkoa también han sido muy puñeteras, pues han perseguido a estudiantes guapos y muchachas hilanderas que salen de noche. Alguna nunca volvió. De tanto molestar, consiguieron expulsar a unas monjas que vivían en una ermita en Abaurrepea-Abaurrea Baja.

La edad

La edad del bosque – foto: Lluís Trillo © Atelier

  • El hombre oso

El personaje más especial surgido de la Selva de Irati fue un hombre-oso. Una moza de Mendibe que iba camino de Ochagavía, al pasar por Irati fue raptada por un oso. Éste la retuvo en su cueva, y de la relación salió un hijo. Cumplido el niño seis años, madre e hijo se escaparon. Al vecindario y al ganado les costó acostumbrarse a su fealdad y su descomunal fuerza, pero finalmente fue aceptado, convirtiéndose en el mejor pastor de vacas, un unaia.

  • Basajaun y Basandere

El Señor y la Señora de los bosques son los más conocidos en la Selva, pues viven en seis de sus cuevas. Destaca quizás la que está en el monte Orhi, con una chimenea que saca humo el día de San Juan. El cristianismo, en su lucha contra estos paganos, los encerró en un círculo mágico, formado por la ermita de Salbatore, la de Muskilda de Ochagavía y la de Orreaga-Roncesvalles, del que sólo escapan a Luzaide-Valcarlos, porque allí espantaron al cura.

Son seres peludos, altos y con una pierna redondeada. Ella, muy bella, suele andar desnuda o lleva elegantes trajes, uno de ellos azul cielo. No les gustan las ovejas blancas, lo mismo que a las lamiak, con lo que tienen un rebaño de negras. Para mover el rebaño, él se pone al hombro al mardano, el macho, para que le sigan. Los pastores andan tranquilos, porque cuando oyen pasear al Basajaun saben que los lobos no atacarán al rebaño.

Cerca de la ermita de Salbatore tienen otra cueva. En ella se guarda el único objeto que se sabe que es de ellos: un candelabro de oro que les fue sustraído hace siglos. Un pastor se lo robó de la cueva, corriendo llegó a la ermita y, justo cuando iban a atraparlo, el sonido de la campana paralizó a estos seres del bosque, salvándose el pastor.

Izena duena da - foto: Lluís Trillo © Atelier

Izena duena da – foto: Lluís Trillo © Atelier

  • Un alma errante

“Cuando el viento huracanado agita las frondas de Irati, los aezcoanos, temerosos se refugian en sus casas, porque entonces, los espíritus infernales y las brujas recorren el bosque en fantástica velocidad, llevando consigo un sudario que contiene un esqueleto en cuya cabeza fulgura una corona real. Es el esqueleto de la reina Doña Juana de Albrit… Cuando murió en París envenenada, poco antes de la terrible noche de San Bartolomé se apoderaron de su cuerpo los lamias y brujas y desde entonces, sin dejar descansar aquellos restos, los hacen pasear en tétrica cabalgata…”

  • Otros seres

Un ser desaparecido es el Zazpi buruko sugea, una serpiente de siete cabezas que raptaba a las mozas que se acercaban a su cueva en Xiximurru. Lo mismo hace Gaueko, el duende de la noche.

Existen otros seres en torno a Irati, pero sus ganas de molestar a la gente hacen que bajen a los pueblos. Los mamuak producen pesadillas y pueden ahogar a sus víctimas, pero se espantan con una oración secreta. La duda surge con los azantziliak, que arman ruido de noche, de los que no sabemos bien si son duendes o almas en pena. Para evitar a estas almas errantes, cuando alguien muere, mueven una teja de la casa para que salga su espíritu. Por último, se encuentran los bokatalatsariak, unos duendes hacendosos que lavan de noche.

¿Qué contaros más? Existen otras historias, como la de la bruja que aún pasea por las ruinas de la fábrica de armas de Orbaitzeta… Pero, ¡huy!, mejor ni nombrarlas.

Trip Song

Maitia nun zira (Kepa Junkera, 1998)

Hace ya muchos días, este fue el primer reportaje en el que colaboramos Merche & Lluís. Me hacía ilusión el hecho de volver a publicarlo. Por eso en este blog que compartimos a parte de muchos otros proyectos y cosas decidí rescatarlo, y que fuera el primer post de este nuevo viaje.